Videojuegos, mujeres y censura
¿Quién fue la primera mujer que diseñó un videojuego? ¿Quién es el diseñador del primer videojuego censurado de la historia? La respuesta a ambas preguntas es la misma Carol Shaw.
La historia de Carol Shaw merece reseñarse, en primer lugar, por ser una de las pioneras (no la única) en la industria de los videojuegos. Nacida en 1955, Carol Shaw se licenció en 1977 en Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación. Un año más tarde ya estaba trabajando para Atari. Evidentemente, tenía tanta preparación como cualquiera de sus compañeros y estaba suficientemente cualificada para el trabajo que se le exigía, al igual que los demás, pero, por el hecho de ser mujer, tuvo que sufrir algún que otro comentario denigrante: Ray Kassar (quien después convertiría en el presidente y CEO de Atari) le comentó una vez “Vaya, ahora que Atari tiene una mujer diseñadora de juegos puedes hacer la decoración de interiores y seleccionar el color acorde a los juegos”. Él se puso a reír, pero Carol, lógicamente, se disgustó.
Pero, como decía, Carol fue la primera mujer diseñadora de videojuegos y una de las pioneras en general ya que su primer trabajo es de 1978: se llamaba Polo. Polo es un videojuego muy parecido al mítico Pong pero con unos caballos que hay que mover para empujar la pelota hacia la portería. Ése fue el primer videojuego de la historia hecho por una mujer, aunque nunca llegó a publicarse comercialmente y, en su momento, solo se pudo jugar en las tiendas de EEUU de la marca Polo Ralph Lauren, que utilizó el videojuego como promocional.
Al año siguiente programó y diseñó el videojuego 3-D Tic-Tac-Toe, que sí se comercializó, y poco después cambió de empresa y pasó a trabajar en Activision, donde programó el que se considera uno de los mejores juegos para Atari en 1982: River Raid. River Raid es un videojuego de acción que fue un éxito inaudito de ventas en el mercado doméstico norteamericano debido a sus innovaciones, tales como el desplazamiento vertical de la pantalla o la acción rápida y fluida.
En el videojuego, que tiene una temática de aviación militar, el jugador controla un avión caza que sigue el lecho de un río atestado de enemigos, tales como barcos, helicópteros, globos aerostáticos, tanques y aviones. El objetivo del juego es avanzar, destruir enemigos por medio de disparos verticales desde la perspectiva de quien observa, evitar chocar contra las riberas, y destruir consecutivamente una serie de puentes que marcan el avance de las diferentes etapas con crecientes grados de dificultad, todo ello evitando que se agote el combustible del avión, el cual debe ser recargado periódicamente al pasar sobre las marcas puestas a tal efecto.
Y aquí viene la historia relativa a la censura: En Alemania, River Raid fue prohibido para menores, convirtiéndose en el primer juego de vídeo consola prohibido por violencia. Según argumentaban se trataba de un juego violento. Desde la perspectiva actual es difícil de creer, pero así fue, y el caso plantea una serie de cuestiones, al menos dos:
La primera: ¿Quién decide que un videojuego puede considerarse “violento”? Evidentemente, esa pretendida violencia no es real. Se trata de un juego, una simulación, nada que pueda trasladarse a la realidad
Por otro lado, si los juegos pueden ser “violentos”, entonces se necesitan catalogar por edades. De ese modo las empresas empezaron a diseñar para ciertos públicos y lo mismo cuando se empiezan a usar más y más colores y los juegos son estéticamente más visuales. También a partir de entonces los juegos empiezan a catalogarse como juegos para niñas (Tetris, Snow brothers…) frente a juegos para niños (Contra, Cadilacs and dinosaurs…).
La segunda pregunta por tanto, y para la que no tengo respuesta, sería: ¿Fue la sociedad heteropatriarcal la que provocó que los juegos empezasen a diseñarse para determinadas edades y géneros, o fueron las empresas, por mero afán de lucro, para adaptarse al mercado?
Muy interesante tu entrada. Y curiosa la historia.
ResponderEliminarNo comparto contigo, sin embargo, las dudas que te planteas sobre si un juego puede o no ser clasificado como violento. Ni tampoco quién lo debe hacer. Seguro que es el estado el que debe, para proteger a la población infantil, limitar a las empresas comercializadoras. ¿Paternalista? No. ¿Protector? Sí.
Otra cosa diferente es el asunto de clasificarlo para chicos o chicas. Lo que está claro es que el programador de juegos está pensando en los gustos de un segmento de la población concreto cuando desarrolla un juego, pero no creo que su intención sea limitarlo a dicho segmento, al contrario, ojalá el mismo juego atrapara a mayores, jóvenes y niños, sin importar su sexo, eso sería el ideal para la empresa.