Los videojuegos en la educación y ‘La ruta de Oregón’
Como todas las innovaciones a lo largo de la historia, los videojuegos tienen un buen número de detractores siempre listos para atribuirles, con mayor o menor razón, todo tipo de males. Pero también hay quienes han destacado algunos aspectos positivos en los videojuegos, como pueden ser la mejora de la capacidad de concentración o de aspectos importantes como la coordinación o la psicomotricidad.
Más allá de eso, un videojuego no deja de ser un soporte, como puede serlo un libro, una película o una pizarra, y desde el principio hubo quien vio su potencial como herramienta para el aprendizaje. Juegos educativos ha habido desde siempre, ¿por qué no iba a haber videojuegos educativos?
Hay blogs dedicados expresamente a la utilización de videojuegos en el ámbito docente, yo recomiendo a quien esté interesado que le eche un ojo a éste: https://educayjuega.wordpress.com/
El uso de videojuegos como material didáctico puede encontrar con obstáculos que van desde la reticencia de los docentes a la falta de los recursos necesarios en los centros, pero es innegable que pueden servir para hacer más amenas las clases y que los alumnos se interesen más en la asignatura.
Desde el surgimiento de los videojuegos se vio su potencialidad en el ámbito educativo y hubo uno en concreto que se popularizó mucho entre los estudiantes en Estados Unidos: The Oregon Trail (La Ruta de Oregón), creado originalmente en 1971 y que fue después objeto de distintas versiones mejor desarrolladas.
Seguramente la popularidad del videojuego se debe a que los alumnos podían jugarlo en las clases en una época en que aún no existían videoconsolas domésticas ni era fácil disponer de un ordenador en las casas. La finalidad del juego era enseñar a los niños de las escuelas estadounidenses cómo era la vida de los pioneros que hicieron “la conquista del Oeste” en el siglo XIX.
La Ruta de Oregón es básicamente una simulación del viaje de una familia de colonos estadounidenses desde Missouri hasta Willamette Valley (Oregón) en 1848. Al principio hay que poner nombres a los protagonistas, comprar un carruaje, comida, ropa, munición y piezas de repuesto. Esa parte requiere planificación sobre qué puede ser más necesario en cada momento: un buen vehículo, la cantidad suficiente de comida, objetos que se puedan utilizar para hacer trueques, etc.
Una vez iniciado el viaje, surgen imprevistos: el carro se puede romper (o incendiar), los protagonistas enferman, falta la comida. También al llegar a ciertos puntos hay que elegir entre descansar, continuar o hablar con otros personajes del juego; a veces se pueden hacer trueques o comprar lo que se necesita.
Quizás la parte más entretenida del juego sea la de “salir a cazar”, porque hay un poco de acción. Según las diferentes versiones, habrá limitación en el número de disparos y/o en la cantidad de carne que pueda llevarse en la carreta.
No es fácil acabar la Ruta de Oregón y prácticamente imposible que todos los miembros de la familia pudieran llegar al final, siempre hay muertes por hambre, accidente o enfermedad. De hecho, se dice que la causa más común de fallecimiento era la disentería y es una de las que aparece con mayor frecuencia en el videojuego. Para quienes quieran probarlo, hay una versión disponible aquí: https://archive.org/details/msdos_Oregon_Trail_The_1990

Te ha faltado un cierre a la entrada. Has acabado con algo que parece en la lectura anecdótico, como es el juego de la Ruta de Oregón.
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