Humor negro, maneras estúpidas de morir y cajas aleatorias
Esta semana ha sido noticia la muerte de un fascista que se tragó una abeja mientras iba montado en bicicleta (http://menea.me/22xyy), lo cual ha dado paso a una oleada de humor negro en las redes y a mí me ha recordado a un videojuego con el que me divertí mucho cuando era niño: Dumb ways to die (Maneras tontas de morir).
Dumb Ways to Die fue originalmente una campaña publicitaria desarrollada por la agencia McCann Melbourne para Metro Trains, la empresa que gestiona la red de transporte ferroviario de Melbourne (Australia), y su objetivo era promover la seguridad cerca de las vías de tren.
Aunque la campaña publicitaria estaba hecha solo para el ferrocarril de Melbourne, se convirtió en un éxito viral mundial gracias a su video musical, que cuenta actualmente con más de 200 millones de visionados en YouTube.
En el vídeo vemos a unos muñequitos que mueren de las formas más estúpidas: por prenderse fuego al pelo, por dedicarse a molestar a un oso o jugar con un nido de avispas, por meterse dentro de una lavadora, por bañarse en un río con pirañas… Las tres últimas muertes, que se califican como las más tontas de todas las posibles, se producen por no respetar las normas ni tener el más mínimo sentido de la prudencia en relación al transporte ferroviario: quedarse demasiado cerca del borde del andén y caer a la vía, saltarse las barreras de un paso a nivel y atravesar las vías del tren.
En 2013, Dumb ways to die se convirtió en la campaña publicitaria más premiada en la historia del Festival de la Creatividad de Cannes. Su éxito les hizo pasar de plataforma y lanzaron un videojuego gratuito para dispositivos móviles.
El objetivo del juego era salvar a los personajes de sus estúpidas y al mismo tiempo evitables muertes. A medida que se va avanzando en el juego, el usuario tiene que darse más y más prisa para salvar a los muñequitos, mientras va obteniendo puntos y desbloqueando nuevas partes del juego.
Por su estética es evidente que es un juego que atrae al público infantil, pese al humor negro que subyace. Recuerdo pasar ratos muy divertidos con él. El lanzamiento fue en 2014 y tuvo tanto éxito que se lanzaron otros dos juegos como secuela.
En 2014 los videojuegos para dispositivos móviles empezaban a despegar sobre todo gracias a los usuarios de “tablets”, pero actualmente son, sin duda, los más populares, dado que se ha generalizado el uso de “smartphones”, y hay juegos de todo tipo y para cualquier segmento de usuarios.
Los videojuegos para móviles están actualmente en el punto de mira de las autoridades de muchos países por el tema de las llamadas “cajas de botín” (“loot boxes”), que no son exclusivas de los videojuegos para móviles, aunque sí es un elemento bastante utilizado en los mismos.
Imaginemos que descargas o compras un juego, ya sea en el móvil o en el ordenador, empiezas a jugar y te das cuenta de que hay otros jugadores que tienen un traje de colores, un arma más potente o un elemento cosmético que tú no tienes pero te gustaría tener; entonces vas a la tienda del juego y resulta que ese elemento concreto que quieres adquirir no se puede comprar pero, en su lugar, hay un cofre, sobre, caja o cualquier otro recipiente que sea que puedes adquirir por 1,99 euros y que, con un poco de suerte, podría contener el elemento que buscas.
Es decir, con las “loot boxes” puedes gastarte dinero y no conseguir lo que estabas buscando. ¿Solución? Gastar más dinero para ver si tienes mejor suerte otra vez. Por eso hay quienes acusan a estas “cajas aleatorias” de generar adicción entre la población más joven y fomentar la ludopatía, que es un serio problema de salud.
El tema de las cajas de recompensa o “loot boxes” es un fenómeno relativamente nuevo que tiene que ver con los modelos de negocio, sobre todo de las grandes productoras (los pequeños desarrolladores de videojuegos no incorporan normalmente este tipo de mecanismos), que pretenden ganar dinero por esa vía. Las autoridades no quieren que los videojuegos no sean rentables, pero sí tienen el deber de preservar la salud pública, especialmente la infantil.
Para empezar, una puntualización (https://elpais.com/diario/1978/07/22/opinion/269906402_850215.html).
ResponderEliminarPor otra parte, creo que últimamente una parte importante del periodismo está careciendo de profesionalidad. El hecho de que fuera falangista era tan irrelevante para la noticia como que fuera hijo, padre, tío, hermano, jefe, empleado, valenciano, corredor de bolsa o forofo del Castellón, por poner algunos ejemplos (inventados) de cosas absurdas que podían poner en el titular.
Entrando en el tema que has propuesto, no conocía el negocio de las loot boxes. Es cierto que es un peligro. Después de bucear por internet he visto que efectivamente los gobiernos están intentando, si no prohibir, limitar el uso a adultos.
Por último, he echado en falta un repaso o resumen de todas tus entradas. El propósito de ello es que observes cómo has ido progresando a lo largo del curso en cuanto a tu capacidad para exponer y argumentar tus ideas y opiniones. Espero que hayas disfrutado elaborando y manteniendo el blog.